domingo, 27 de junio de 2010

¿A qué llamamos "Trabajar las adicciones en el aula"?

Este es un tema que nos preocupa... como hijos, como padres, como hermanos... y también como docentes. Nos preocupa desde nuestra sensibilidad humana y nuestro compromiso social. Nos preocupa también porque frente a nosotros cada día, cada hora tenemos hijos, hermanos, y tal vez, futuros padres y docentes en esta eterna rueda que es la vida...

Tal vez una forma de poder dejar de pre-ocuparnos es OCUPARNOS de este problema, desde nuestras posibilidades, desde nuestro lugar específico de profesores, más allá de la materia de nuestra especialidad.

La prevención es la medida más efectiva que se puede tomar como padres y educadores. Esta prevención exige un trabajo duro y constante que permita desarrollar en los adolescentes y
jóvenes sus capacidades y destrezas para elegir de manera saludable.

Esta intervención está dirigida a apoyar y estimular el desarrollo integral de los alumnos, promoviendo actitudes positivas, reflexivas y críticas frente a la vida, basadas en el respeto, valoración y aceptación de sí mismo y de los demás, asumiendo un rol activo respecto a su realidad.

La Lic. Ana Lis Alonso sugiere que en el trabajo aúlico los docentes se propongan:

* Animar el desarrollo de las cualidades individuales que llevan a la satisfacción personal.

* Identificar las condiciones bajo las cuales haya más probabilidad de que comiencen en el abuso de drogas.

* Apoyar el esfuerzo continuo de comunicación entre padres, jóvenes del mismo grupo, la comunidad y las escuelas.

* Reforzar las cualidades positivas, es decir: ayudar a los jóvenes a desarrollar actitudes, valores y comportamientos que conduzcan a la fortaleza interna y el alcance de metas.

Para despedirnos, una lectura para compartir...

Si amas a tu hijo (o alumno)
Contéstale, no lo informes.
Protégelo, no lo cubras.
Ayúdalo, no lo reemplaces.
Abrígalo, no lo tapes.
Amalo, no lo idolatres.
Acompáñalo, no lo lleves.
Muéstrale el peligro, no lo atemorices.
Incorpóralo, no lo aísles.
Aliéntalo en sus esperanzas, no lo
desencantes.
No le exijas ser el mejor, pídele que sea
bueno y dale tu ejemplo.
No le enseñes a "ser", sé tu como quieres
que él sea.
No le dediques la vida, vivan todos.
Recuerda, tu hijo (o tu alumno) no solo te escucha,
también te mira.
Finalmente, cuando se rompa la jaula del
canario, no compres otra jaula,
enseñale a vivir sin puerta.


Nos seguimos leyendo!
Equipo Asesor

lunes, 7 de junio de 2010

¿Cómo trabajar en la prevención de adicciones?

En el aula los docentes nos encontramos cotidianamente con manifestaciones de una problemática que se convierte en alarmante. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo enfrentamos esta realidad? ¿En qué podemos intervenir para acompañar a nuestros alumnos? ¿Podemos permanecer indiferentes?
Interiorizarnos de esta realidad, es parte de nuestra tarea o escapa a nuestras responsabilidades?
Los invitamos a compartir sus apreciaciones e iniciar un trabajo conjunto de intercambio de ideas y búsqueda de caminos...